Es una pena que, siendo la iglesia parroquial de San Esteban Protomártir monumento nacional, carezca todavía de un programa de restauraciones (bien por vía normal, de urgencia o en determinados casos de emergencia) lo suficientemente ambicioso como para actuar cada año en un punto concreto tanto del edificio como de su contenido mueble. Sólo así, casi sin darnos cuenta, veríamos a largo plazo los resultados… Y es que, aparte de dar una respuesta integral y definitiva a los muchos problemas que aquejan a la torre y sus cornisas, a sus portadas, a las humedades que han hecho mella en la base del “campanillo” o espadaña que se yergue sobre el muro sur de la capilla mayor y tantas otras cosas más, en estos momentos, por ejemplo, y de acuerdo con ese plan ya tendría que estar restaurado el órgano, del que sólo nos ha llegado su caja neoclásica completamente vacía, pues los tubos de estaño que formaban parte de él hace largo tiempo que se perdieron por desidia e ignorancia colectiva.

Por eso me gustaría trazar aquí la historia de este órgano con el fin de hacer una llamada de atención para ver si, de ese modo y con el apoyo de todos, podemos devolverle definitivamente la vida y disfrutar de sus sonidos.

Sabemos, por ejemplo, que a comienzos del siglo XVII se había conseguido licencia de las autoridades eclesiásticas para construir dos órganos y potenciar de ese modo las actividades musicales en el templo como forma de dar mayor realce a las diferentes funciones religiosas en sintonía con las disposiciones emanadas del Concilio de Trento. Ahora bien, al haberse perdido dicha licencia el 14 de enero de 1609 y disponer la iglesia de más de 1.000 ducados [1] se conseguía otra nueva, esta vez para hacer sólo un órgano bajo estas condiciones:

  • “La caxa a de ser de rrobre de Borunda. Y será el órgano de treçe palmos.
  • A de llevar tres fuelles de nogal y beçerros de Yngalaterra.
  • Vn flautado de treçe palmos.
  • Otro flautado de seis palmos y medio tapado vnisunido desde la caja.
  • Vna otaua abierta de seys palmos y medio.
  • Vn flautado tapado de tres palmos.
  • Otra quinta gruesa de tres palmos.
  • Otra quinta delgada.
  • Vna octaua de la misma quinta.
  • Otra quinta desta misma otaua.
  • Vna quinçena dos caños por punto.
  • Vna beyntidosena dos caños por punto.
  • Vna diferenzia de dulcainas”.

Es decir, que todo estaba preparado para que, después de varios contactos para definir detalles, fuera el maestro organero Gaudioso de Lupe y Zapata [2], vecino de Logroño, el que se responsabilizara de hacer el nuevo órgano. De ahí que el 29 de marzo de ese mismo año de 1609 firmara escritura en Murillo de Río Leza por la que se comprometía a fabricarlo por 950 ducados a lo largo de un año y medio a partir de la festividad de San Juan de junio [3]. Ignoramos si finalmente este órgano se llegaría a hacer, si bien todo apunta a que no sería así. El caso es que Gaudioso de Lupe y Zapata, avecindado por entonces en Zaragoza por estar atareado allí en diferentes obras vinculadas a la basílica de Nuestra Señora del Pilar y la Seo, se desplazaba hasta Murillo de Río Leza para obligarse el 10 de noviembre de 1616 a construir un órgano “de catorçe palmos” con las calidades o diferencias siguientes:

  • “La primera diferençia vn flautado de catorçe palmos de la boca arriba en la cara del órgano.
  • Yten una otaua de siete palmos.
  • Otra diferencia de flautas tapadas.
  • Vnisonus de dicha otaba de siete palmos.
  • Vna doçena de quatro palmos.
  • Yten más vna quinçena de tres palmos.
  • Yten más vna deçinouena doblada dos caños por punto.
  • Yten más vna beynteydosena doblada dos caños por punto.
  • Yten más una beynteyseysena doblada dos caños por punto. La beynteydosena y la beynteyseysena questén partidos los rrexistros.
  • Yten más vn juego de dulcaynas puestas en el secreto principal como están en el Aseo y Pilar de Caragoça con todos los demás rrequisitos necesarios adrentes a la dicha obra”.

En este caso se imponía al maestro organero la necesidad de acabarlo en el plazo de dos años, emplear “buena fusta” en su construcción y que no excediera de 1.100 ducados [4].

Consta que en 1617 Gaudioso de Lupe y Zapata tras su regreso de Zaragoza recibía 850 reales a cuenta del órgano que estaba fabricando, si bien dos años después la iglesia interponía pleito contra él por discrepancias económicas aduciendo algunas deficiencias, razón por la que el franciscano Pedro de Adraute se presentaba en Murillo de Río Leza procedente del convento de Vitoria para tasar el órgano en 800 ducados y evitar de ese modo cualquier malentendido entre las partes. Ésa era la razón por la que la iglesia tomaba 400 ducados a censo con el fin de finiquitarle esos 800 ducados [5].

Así se hacía constar en una escritura fechada el 21 de agosto de 1619 en Logroño en presencia del cura don Francisco Sáenz Navarro, mayordomo eclesiástico, en nombre propio y del maestro cantero Domingo de Legarra, mayordomo seglar:

“que por quanto Gaudiosso de Lupe, vecino desta ciudad, hiço para la yglesia de dicha uilla de Murillo vn hórgano con su caxa y todo lo demás a él aderente asta darlo fenecido y acauado, por el qual se le ofreçieron de dar e pagar noveçientos ducados, de los quales se le rrestauan deuiendo los quinientos ducados dellos; y, porque se le dieran y pagaran quatroçientos ducados dellos. perdonó los çiento rrestantes (… …); y, porque la dicha fábrica no se allaua con dinero para poder haçer la dicha paga, por parte de de los mayordomos de la fábrica de la dicha yglessia se acudió ante el hordinario deste Obispado a pedir liçençia para tomar a çenso los dichos quatroçientos ducados (… …), la qual dicha liçençia se dio y conçedió a los susodichos” [6].

A partir de ahí son varios y en varios momentos los organeros que acuden a Murillo de Río Leza para realizar todo tipo de arreglos: el 17 de febrero de 1663 el organero Jacinto del Río, vecino de Navarrete, se obligaba a cuidar del órgano durante ocho años con el compromiso expreso de desmontarlo cada tres años para dejarlo en perfección a razón de 50 reales anuales [7]; el 12 de julio de 1699 Diego de Orío, vecino de Ezcaray, se comprometía a aderezarlo por 5.000 reales, para lo cual recibía 900 reales como anticipo [8]; el 26 de enero de 1706 José de Ripa, vecino de Peralta, se responsabilizaba de acudir por el mes de abril de cada año a Murillo de Río Leza para hacer las reparaciones que necesitara por 120 reales [9]…

Se trataba de ir aguantando como fuere la agonía que ya había hecho mella en el órgano con el fin de destinar los dineros a proyectos más urgentes. Pero en 1792 mantener esa agonía era ya de todo punto imposible. Por eso el 9 de marzo de ese año, considerando que la iglesia estaba “surtida de vasos sagrados, ornamenttos, con deudas a su fabor que pasan de quince mil rreales y en su archibo con más de seis mil rreales y con extrema necesidad de construir vn nuevo órgano, por hallarse el que actualmente tiene sumamente malttrattado y de ningún probecho”, se daba finalmente poder para diligenciar los trámites con el fin de ajustar la construcción de un nuevo órgano por 19.000 reales.

Tras solicitar la oportuna licencia siguiendo los trámites administrativos de rigor, el 17 de marzo se daba vía libre para llevar adelante tan ilusionante proyecto siguiendo estas condiciones:

“Condiciones con que se ha de executar el hórgano de la yglesia de Murillo:

  1. Se ha de hacer vn secreto de madera dpino y los rregistros de nogal con quarenta y cinco canales capaz para colocar en él todos los rregistros de lengüetería, como también de cañutería.
  2. Más se ha de hacer vn tablón de canales con sus tres plantillas para colocar en él el flautado de a treze en tres güecos rrotundos que ha de tener la caja.
  3. Más se ha de hacer otro tablón de canales con sus dos cepos para colocar en el vajonzillo y trompetta magna.
  4. Más se ha de hacer otro tablón de canales con otros dos cepos para colocar en él chirimía y clarín claro.
  5. Más se ha de hacer otro tablón de canales con su cepo para colocar en él la trompetta de vatalla y clarín de campaña.
  6. Más se ha de hacer otro tablón de canales con sus dos cepitos para colocar en él el hobúe. Y todo lo dicho ha de hir colocado a la fachada de la caja y en rrotundos para su mayor hermosura.
  7. Más se ha de hacer otro tablón de canales para colocar en él la trompetta rreal.
  8. Más se han de hacer otros dos tablones de canales con su arca y mobimientos para colocar en ella hecos de clarín y hechos de vajonzillo.
  9. Más se ha de hacer otro tablón de cabales con su secretto para colocar en él el rregistro corneta seis caños por punto.
  10. Más se ha de hacer otro tablón de canales para colocar en él el biolón de dos manos.
  11. Más se ha de hacer otro tabón de canales con su plantilla para colocar en él vna flauta trauesera de dos caños por punto.
  12. Más se ha de hacer vna octaua, vna dozena, vna quinzena, vna diezynovena, vnas compuestas de lleno de dos por punto y vna zímbala de tres por punto. Todo de anbas manos.
  13. Más se han de hacer ocho contras de (…)te y seis, dos secretos y rreduciones (…), las que han de hir colocadas a los extremos de la caja en la fachada.
  14. Más se han de hacer quatro fuelles de marca mayor con sus conductos, atriles, palancas yd emás.
  15. Más se han de hacer todos los panderos y almazones para los fuelles.
  16. Más es quenta del maestro el conducir la obra a su cuentta y mantenerse mientras coloque la obra en su puesto. A más haya de hacer la caxa nueba y teclado nuevo con sus varetas”.

No había ya ningún impedimento para que cuatro días después, es decir el 21 de marzo, se encomendara al maestro organero Manuel de San Juan, vecino de Logroño, la construcción de un monumental órgano por 20.000 reales para colocarlo donde estaba el viejo así como dos registros para este último [10]. Terminados los trabajos en 1793, el 21 de julio el organista don Juan José González del Castillo procedía a reconocer este órgano en representación de los intereses de la iglesia y concluía que todo se había construido con las calidades exigidas al mismo tiempo que se responsabilizaba de atenderlo a cambio de cuatro fanegas de trigo anuales.

Todo indica que la caja neoclásica que luce sería construida por el maestro arquitecto logroñés José Antonio Marrodán, por lo que, para que todo el conjunto luciera con el debido y necesario esplendor, el 13 de julio de 1795 se concedía licencia para dorarla: una labor que se encomendaría el 16 de septiembre a Ramón Garrido por 9.000 reales con obligación de terminarla para la festividad de la Purificación de 1796 siguiendo esta lista de condiciones:

  • Dorar la caja “a correspondienzia y en la forma que los esttán los altares de San Pío y San Faustino; y los angelotes que se allan en el remate de dicha caja los ha de pintar con paños naturales”.
  • Pintar asimismo la puerta celosía, canes que la sostienen y otras cosas.
  • Dorar los balaustrados del coro como estaban los púlpitos [11].

Era, pues, el momento adecuado para contratar a un organista de renombre, por lo que el 25 de octubre de 1797 se llegaba a un acuerdo con José Pérez, organista de la iglesia de Nuestra Señora de Palacio de Logroño, para que ejerciera como tal especialista en Murillo de Río Leza a razón de 8 reales diarios [12]. Todo un lujo. Y es que otro aliciente más sería introducirnos en el mundo de los organistas que fueron contratados por un periodo de tiempo determinado y analizar toda una cadena de detalles derivados de esos contratos: en 1705 Juan de Micha, natural de Peralta, en 1706 Juan de Arbedo, natural de Los Arcos… Pero eso lo dejamos para mejor ocasión. Tan sólo hacer constar que en 1911 todo el órgano sufriría una intensa remodelación a cargo de los hermanos Inchaurbe de Zaragoza…


[1] Consta que por esas fechas la iglesia tenía unos ingresos anuales de 1.050 ducados de renta.

[2] Gaudioso de Lupe y Zapata fallecá el 31 de julio de 1631 en Logroño. Su cuerpo recibiría sepultura en la iglesia de Santiago el Real tras haber dispuesto que se dijeran por su alma varias misas rezadas a cargo de los conventos de la ciudad.

[3] AHPL: Sebastián Malo. Leg. 8390. Fols. 141-147 vº.

[4] AHPL: Juan Martínez. Leg. 8316. Fols. 300-301 vº.

[5] AHPL: Juan Martínez. Leg. 8317. Fols. 153-154.

[6] En dicha escritura se procedía a detallar los pagos derivados de ese censo al cura logroñés don Francisco de Navarrete, dueño de ese dinero (AHPL: Jerónimo de Lagunilla. Leg. 593. Fols. 331-335 vº).

[7] AHPL: Esteban de Montemayor. Leg. 8345. Fols. 20-20 vº.

[8] Para ello daba por fiador a Domingo Ibáñez, vecino de Lagunilla (AHPL: Francisco de Zumarán. Leg. 8361. Fols. 194-194 vº).

[9] AHPL: Jerónimo de Echevarría. Leg. 8402. Fols. 2-2 vº.

[10] AHPL: Francisco Luis Bujanda. Leg. 8377, s/f.

[11] En el escrito para solicitar la licencia preceptiva para dorar la caja del órgano se anotaba lo siguiente: “se olbidó pedir licencia para hazer un cancel en la sacristía de dicha yglesia, pues es tan esencial que todo el pueblo está viendo a los sacerdotes quando se visten y se desnudan”. El dorado de la caja se estimaba en 6.000 reales y la fábrica del cancel en 4.000. La licencia, pues, era para realizar ambas cosas (AHPL: Francisco Luis Bujanda. Leg. 8378, s/f).

[12] AHPL: Francisco Luis Bujanda. Leg. 8378, s/f.