A raíz del libro que he publicado recientemente sobre la retablística riojana (La Evolución del Retablo en LaRioja. Retablos Mayores), se pone en evidencia que son los conjuntos de escultura los que más se prodigan a lo largo del tiempo y que los de pintura son prácticamente testimoniales, pues apenas suponen un mínimo porcentaje. Algológico, si consideramos que nuestra región, hablando siempre en términos generales, disfrutaba de un notable desahogo económico fundamentado en la riqueza de la agricultura que le permitía afrontar empresas muy costosas. Aunque también en el fondo era una simple cuestión de actitudes, ya que los fieles se identificaban mejor con unas figuras de bulto redondo o historias en relieve ricamente estofadas y encarnadas, siempre más tangibles y realistas, que con las pintadas, toda vez que éstas no dejaban de ser sino engañosos trampantojos (cuya finalidad era crear ilusiones ficticias)y, por tanto, algo etéreo e irreal, o sea, ilusiones que incluso costaban dinero.

Aún así, y para llegar a conclusiones válidas, habría que diferenciar también entre tierras del llano y de sierra (estas últimas mucho más pobres), modas, grado de formación de los comitentes, destino de los retablos (si se trata de retablos mayores o de sencillos colaterales de cofradía o de capilla de patronato, si tienen que ser encuadrados en el contexto de una iglesia parroquial concreta o más bien en el de un convento de cierta Orden, iglesita rural dependientedel oportuno monasterio o fundación determinada bajo influencia de la Villa y Corte), etc… Y es que son numerosos los factores que hay que tener en cuenta para llegar a conclusiones válidas y, aún así, no siempre se acierta.

No quiere esto decir que en La Rioja no hubo nunca pintores de caballete o muralistas de cierto prestigio, porque los hubo. Basta con traer aquí a colación a Pedro Ruiz de Salazar en el siglo XVII o a José de Beges en el XVIII, aunque ninguno de ellos era de orígenes riojanos, al igual que fray Juan de Rizzi y varios más que estuvieronafincados aquí algunas temporadas. Pero lo cierto es que la mayor parte de ellos supo compaginar u ocuparsefundamentalmente de tareas de dorado, mucho más rentables a la corta que el manejo de los pinceles. Es lo que ocurre, por ejemplo, con Francisco Fernández de Vallejo, discípulo de Andrés de Melgar y hermano del escultor JuanFernández de Vallejo, quien, a pesar de sus brillantes aptitudes, desdeñó la pintura para dedicarse en cuerpo y alma a las labores de policromía, siendo él el responsable directo de dorar, pintar y estofar los retablos construidos en la última fase del siglo XVI por Pedro de Arbulo y Juan Fernández de Vallejo o los de Arnao de Bruselas y su equipo decolaboradores que habían quedado sin policromar.

Por eso quisiera hoy traer aquí a colación, a título de simple recordatorio y a pesar de sus escasas dotes, a un pintor calagurritano que se formó en la última fase del siglo XVII y ejerció su profesión dentro ya del siglo XVIII. Incluso tutelado por su tío cura fue a perfeccionar el oficio a Madrid, donde permaneció una buena temporada en unos momentos en que la atractiva obra de Peter Paul Rubens, bien a través de grabados, copias y lienzos de importación, estaba siendo un referente importante en el cambio tan radical que experimenta la pintura en su deriva hacia posiciones estéticas fundamentadas en el dinamismo y el color. Es decir, que José de la Fuente y Santa María dio sus primeros pasos en el arte de la pintura en un periodo en el que se prodigaban los retablos provistos de salomónicas de alto contenido eucarístico. Unos retablos que, en su proceso de evolución buscando convertirse en estructuras de cuerpo único, iban reduciendo interesadamente su programa iconográfico en beneficio de un mayor desarrollo de la arquitectura, contemplada ésta como impactante y abrumador telón escenográfico, si bien es a finales del siglo XVII y primeros años del siglo XVIII, coincidiendo con la etapa de madurez profesional de nuestro artista, cuando, gracias alos trabajos que estaban realizando los zaragozanos Francisco Plano y su hijo Felipe Plano en la catedral calagurritana,se estaban imponiendo unos nuevos valores ornamentales que hacían de las pinturas murales y de los monumentos de Semana Santa un bello y sorprendente complemento a todo ese mundo de los retablos. Pintura, arquitectura y esculturaacababan por fundirse con la obra de fábrica o encuadre ambiental en medio de una atmósfera tan colorista como atractiva, justo cuando los retablos buscaban en los estípites y en las columnas abalaustradas una nueva forma deexpresión y cuando se afianzaba la amistad de José de la Fuente y Santa María con el arquitecto y escultor Juan Félixde Camporredondo (una de cuyas hijas acabaría contrayendo matrimonio con Felipe Plano), con el que emprendería algunas obras en común y con el que, por ejemplo, solicitaba a la Real Chancillería de Valladolid un traslado de la carta ejecutoria que favorecía a los pintores (guardada en el Colegio de Niñas Huérfanas fundado en el siglo XVII por el pintor Diego Valentín Díaz) con el fin de librarse de cargas… Ésa era la razón por la que Juan Félix de Camporredondo daba poder el 10 de marzo de 1719 con el fin de ser eximido de las contribuciones reales y concejiles1.

Era el 9 de agosto de 1699 cuando don Celedonio de Santa María, presbítero de la catedral, asentaba como aprendiz “de dibujar y pintar” a su sobrino José de la Fuente y Santa María con Fausto de Berástegui por espacio de cuatro años y medio, “de forma que el dicho Joséph de la Fuente pueda entrar a copiar vn quadro de dos baras de lafigura que elijiere el dicho don Zeledonio” 2. Pero, sin necesidad de entrar en otros pormenores, es una de las cláusulas del testamento de este sacerdote, firmado el 24 de abril de 1728, la que resume admirablemente su biografía, si bien lo más extraño es que, después de tantos apoyos como le brindó a lo largo de tantos años, José de la Fuente y Santa Maríano dejara de ser sino un pintor más bien discreto.        

Capilla de la Concepción

Tal y como se refiere en dicha cláusula, redactada por don Celedonio con una gran amargura, se sabe queJosé de la Fuente y Santa María había adquirido en la almoneda de don Manuel de Pereda diez cuadros de mediocuerpo de diversas pinturas con sus marcos y tarjetas doradas, «que las compuso en mi casa estando soltero dándole yo lienzo y todo lo necesario». Dadas las frías relaciones existentes por entonces entre tío y sobrino, don Celedonioquería que se le reclamaran dichos lienzos y que, en caso de que promoviera algún pleito contra sus bienes, que leobligaran a pagarle 60 ducados de cada año que estuvo   con   él:   «empezó   a   veinte y dos de julio del año de mil seiscientos y nobenta y siete que le embié dibujar hasta el de mil setezientos son tres años; en el mes de agosto de dicho año lo puse a aprendiz con Fausto Verástegui, pintor, ajustado por escrituraotorgada ante Manuel de Amatria, escribano del número de esta ziudad, por quatro años; y pagué a el dicho Fausto seiscientos rreales como consta de su rezibo; y en dichos quatro años le calzé y vestí y otros gastos y regalos que le hize a dicho Fausto, su muger y familia; y cumplió su aprendizage de pintor el año pasado de mil setezientos y quatro y estuuo dicho mi sobrino dicho año en mi casa hasta el mes de febrero de él haziendo algunas pinturas poniendo yo lienzo y colores y vn pellejo de azeyte de linaza que le hize traer de la ziudad de Medina del Campo a mi costa; y luego, en dicho mes de febrero del año de mil setezientos y cinco, lo embié a mis expensas a la villa de Madrid para que se hiziesse pintor de fama, lo vestí a mi costa muy decentemente con su coleto, mangas y calzones de ante, quevalía trescientos rreales, y le puse dinero para el camino; y estuuo en dicha villa de Madrid cerca de quatro años, en el discurso de los quales le socorrí con todo lo necesario; y vino dicho mi sobrino por el mes de marzo y estuuohasta agosto, que será diez y once años con las prorratas; y se casó con dicha Ysabel de Oñate en el mes de agosto demil setezientos y ocho» 3.

En 1713 policromaba una imagen de San Antón que Juan Félix de Camporredondo había tallado para el ático del antiguo retablo de Nª Sª del Rosario de Autol, actual retablo mayor de la iglesia de Tudelilla. También con Juan Félix de Camporredondo formará a lo largo de su vida un fructífero consorcio para policromarle buena parte de las obrasque contrataba. No obstante, y a pesar de sus limitaciones, un cierto reconocimiento como pintor debía de tener entre sus conciudadanos y zonas del entorno cuando el 17 de mayo de 1715 José de Morales, dorador de la Villa de Ocón y por entonces viudo de Francisca Ruiz, ponía a su hijo José Morales Ruiz, «que será de hedad de doze años poco más o menos», como aprendiz con José de la Fuente y Santa María por espacio de ocho años continuos, quizá para que le enseñara el oficio de pintor, pues es de suponer que para entonces ya estaría familiarizado con las labores de dorado. Y mientras este útimo se comprometía a darle comida y calzado, obligación del padre era vestirlo decentemente y garantizar su permanencia en el obrador por el tiempo estipulado, siempre y cuando don Francisco Morales, tesorero de la catedral y residente en curia romana, no quisiera acomodar a su sobrino como eclesiástico, ya que en ese caso podría hacerlo sin necesidad de cumplirse dicho plazo, siendo testigos a todo ello Gaspar de Sara, soltero, hijo de Manuel deSara y Emeteria Agustín, vecinos de Calahorra, Manuel Fernández de la Tabla, natural de Navarrete, y Fausto Berástegui y Araciel, oficiales pintores solteros estantes en ella4.

El 15 de diciembre de 1717 don Celedonio de Santa María llegaba a un acuerdo de convivencia con su sobrino José de la Fuente y Santa María por el que este último se obligaba a mantener la casa del primero en perfecto estado de aseo y decencia y a suministrar a su madre, hermana de don Celedonio, las atenciones precisas a cambio de 300 reales anuales para carne y toda una serie de alimentos y otras cosas perfectamente detalladas, revocando para ello el testamento que había hecho por el mes de octubre de 1713 ante Pedro García Jalón5.

El 12 de abril de 1718 José de la Fuente y Santa María, esposo de Isabel de Oñate, daba poder a su cuñado JuanJosé Serrano, vecino de Quel, para cobrar los dineros que el tío de esta última, José Pérez, había dejado a su esposa6. Así, y mientras tenía tiempo para poner en orden el patrimonio familiar, se ocupaba también de asumir importantes yrentables tareas de dorado. Por ejemplo, el del retablo mayor de la iglesia de Nestares por 12.000 reales, incluyendo elrelicario a juego y el colateral de San Antonio, siguiendo condiciones del calceatense Matías Martínez de Ollora según concierto de 16 de marzo de 17197. También por escritura de 17 de marzo de 1724, ratificada doce días después, secomprometía a policromar por 17.000 reales el retablo mayor de Nieva de Cameros “con la añadienzia que se le a de poner de otro cuerpo”, así como otras piezas más tanto del mismo templo como de las ermitas de la localidad dando por fiador a Francisco de Ocón, residente en la aldea de Murillo de Calahorra8. Pero de lo que él se sentía verdaderamente orgulloso era de su condición de pintor, como bien se refleja enuna escritura de 8 de julio de 1725 por la que José de la Fuente y Santa María formaba consorcio con José de San Juan Villanueva, vecino de Torrecilla de Cameros, para policromar el retablo mayor y cuatro colaterales de la iglesia de Elciego siguiendo condiciones del pintor-dorador calceatense Matías Martínez de Ollora, haciendo constarexpresamente que ambos eran “maestros doradores y estofadores y pintor yo el dicho Santa María” 9. Tal vez por ello, y con el fin de hacer frente a futuras contratas, el 8 de junio de 1726 José de la Fuente y Santa María admitía como aprendiz a Manuel de Yagüe, de 19 años de edad y natural de Corella, por espacio de cuatro años, saliendo como fiador del aprendiz el albañil corellano José de Arregui, a quien quizá hubiera que atribuirle algún grado de participación en la fábrica del palacio del Marqués de Casa Torre en Igea10.

En 1730 se sabe que realizaba para la iglesia navarra de Azagra unos lienzos de Desposorios de la Virgen y Predicación de San Pedro de los que los estudiosos destacan especialmente su “estilo popular, con contrastados estudios de luces”, es decir, sus grandes arcaismos11. Pero es precisamente esa faceta de pintor y sus vínculos con donCeledonio lo que tendría en cuenta don Pedro de Oñate y Murillas, canónigo de la catedral de Calahorra y testamentario de doña Manuela Caballero, esposa que fue de don Manuel de Fuenmayor, para encargar a José de la Fuente y Santa María con fecha 21 de diciembre de 1737 la realización de dos lienzos para la Capilla de la Concepción(propiedad del gremio de sastres) del convento de San Francisco de Calahorra: la Asunción y la Purificación, cada uno de ellos de seis varas de largo y tres cuartas de altura, “muy hermosos, conforme requiere el paraje, con mucho primor, vien dibujados y coloridos”. Él mismo también es el autor de los otros dos lienzos a juego que decoran los muros de este recinto, Natividad de la Virgen y Aparición de Jesús a la Virgen, así como los de los óvalos de las pechinas y eldorado del retablo12.

Purificación

Asunción

Natividad

Aparición de Jesús

Pero su obra cumbre es, sin lugar a dudas, la policromía del retablo mayor de la iglesia de Santiago El Real deCalahorra (fabricado por el arquitecto y escultor Diego de Camporredondo, al que estaba conectado familiarmente) y ladecoración de los muros y bóvedas adyacentes con asuntos de gloria y representaciones figurativas. Una obra queconcluye en 1740 copiando otras realizaciones de su maestro Fausto de Berástegui y que era reconocida poco despuéspor los especialistas Juan José García de Arciniega y Manuel Rodríguez, lo que no sería impedimento para queinterpusiera pleito contra los administradores de este templo reclamando que le abonaran tanto su trabajo como el de un aprendiz y los materiales que había empleado en tal proceso por considerar que el importe evaluado era a todasluces insuficiente. Ésa era la razón por la que el 23 de junio de 1745 instaba a José García de Arciniega y a ManuelRodríguez a evaluar nuevamente los trabajos con todo detalle, con lo cual estos maestros concluían al día siguienteque tenía que recibir un total de 4.305 reales más en presencia del arquitecto Manuel Adán   como testigo13.  

Retablo de Santiago El Real

A pesar de sus manifiestas limitaciones, José de la Fuente y Santa María recurre en esta decoración mural a un abigarramiento de motivos y al uso de colores vivos para crear una atmósfera lo suficientemente deslumbrante comopara sorprender por su opulencia al visitante de turno copiando de algún modo la obra que el burgalés José Bravo había hecho en la catedral de Calahorra en 1729 (policromía del retablo mayor y decoración de los muros contiguos). Y, aunque sus resultados sean menos virtuosos, el objetivo que persiguen estas pinturas murales de Santiago El Real secumplen perfectamente: complementar el programa iconográfico del retablo y ampliar las posibilidades formales deéste creando ilusiones ficticias, para lo cual José de la Fuente y Santa María recurrirá al relato de Santiago de la Vorágine en su Leyenda Dorada. De ahí que nos presente en los laterales a los padres de Santiago (llamado tambiénBoanerges, el Hijo del Trueno, hijo de Zebedeo o Santiago el Mayor para distinguirlo de Santiago el Menor o Alfeo),y sendos medallones con los dos Juanes, pues no en vano hay aquí un guiño muy claro a San Juan Evangelista, que era su hermano, y a San Juan Bautista, quien, tomando como referente un texto de Beda, se refería a Santiago el Mayor de este modo: “su voz resonaba tan fuertemente que llegaba a los últimos confines; de haber levantado un poco más el tono, el mundo hubiese sido incapaz de contener la resonancia dentro de sus propios límites”…

De sus relaciones con otros artistas han quedado también numerosos testimonios, alguno de ellos muy ilustrativo, como el que refiere que, dado que el licenciado don Andrés Angel Durán y Gómez, Abogado de los Reales Consejos y Alcalde Mayor de Calahorra, seguía causa criminal contra Jacinto Carrillo, vecino de Calahorra, por haber robado éste de una de las capillas de la catedral dos arañas de plata que luego troceó y abolló para venderlas en Logroño al batidor de oro Juan Ortega, quien, a su vez pasó los trozos a su yerno José Bayo, platero y contraste en Logroño, el 15 de marzo de 1764 José de la Fuente y Santa María salía por fiador de Carrillo en consideración a la mucha falta que hacía en sucasa14.

Analizando su biografía, es lógico que nuestro pintor decidiera enterrarse con el hábito de San Francisco en la Capilla de la Concepción del convento franciscano de San Salvador de Calahorra, más concretamente, dentro de la reja,«donde le tienen permittido el enttierro la cofradía de dicha santta ymagen el gremio de sastres». Al fin y al cabo él había sido el autor del embellecimiento de dicho recinto15


 

DOCUMENTOS

Nº 1

1728, abril, 24. Calahorra    

TESTAMENTO DE DON CELEDONIO DE SANTA MARIA, TIO Y MENTOR DEL PINTOR JOSE DE LAFUENTE Y SANTA MARIA.

AHPL: Pedro García Jalón. Leg. 284, s/f.    

  • Establecía su deseo de ser enterrado en la catedral. No obstante, si su heredero quisiere enterrarlo en el convento de San Francisco por su proximidad que lo pudiera hacer, aunque en este caso tenía que asistir obligatoriamente la capilla de cantores de la catedral dándoles 15 ducados por el entierro, misas y nocturno así como cabo de año en caso de que se le hiciere. Que a los cuatro capellanes se les gratificaracon 4 reales a cada uno y si fuere entierro mayor 100 reales.
  • Que se dijeran 500 misas rezadas por su alma y las de sus padres, incluyendo las de su entierro, a dos reales y medio y las demás a dos (300 en la catedral y las restantes a disposición de sus albaceas).
  • Que acompañaran su cuerpo las insignias de las cofradías de Santiago de los Peregrinos, San José Santos Mártires, San Emeterio y Celedonio, San Diego de Alcalá y Nuestra Señora de la Piedad, de las que era miembro.
  • Asimismo concretaba que cuando su sobrino José de la Fuente y Santa María contrajo matrimonio con Isabel de Oñate, natural de Quel, le había mandado 600 ducados en la casa en que vivía en el barrio del Cabezo y en una viña en la Torrecilla Alta de seis peonadas por la quele daba Francisco Ochoa, maestro tejedor de lienzos entonces, 70 Lo restante a cumplimiento de los 600 ducados los habíadonado en alhajas de casa a tasación.
  • Su sobrino José de la Fuente y Santa María había adquirido en la almoneda de don Manuel de Pereda diez cuadros de medio cuerpo dediversas pinturas con sus marcos y tarjetas doradas, «que las compuso en mi casa estando soltero dándole yo lienzo y todo lo necesario». Dadas las frías relaciones entre ambos, don Celedonio quería que se le reclamaran y que, en caso de que promoviera algún pleito contra sus bienes, que le exigieran 60 ducados de cada año que estuvo con él: «empezó a veinte y dos de julio del año de mil seiscientos y nobenta y siete que le embié dibujar hasta el de mil setezientos son tres años; en el mes de agosto de dicho año lo puse aaprendiz con Fausto Verástegui, pintor, ajustado por escritura otorgada ante Manuel de Amatria, escribano del número de esta ziudad, por quatro años; y pagué a el dicho Fausto seiscientos rreales como consta de su rezibo; y en dichos quatro años le calzé y vestí y otrosgastos y regalos que le hize a dicho Fausto, su muger y familia y cumplió su aprendizage de pintor el año pasado de mil setezientos y quatro y estuuo dicho mi sobrino dicho año en mi casa hasta el mes de febrero de él haziendo algunas pinturas poniendo yo lienzo y colores y vn pellejo de azeyte de linaza que le hize traer de la ziudad de Medina del Campo a mi costa; y luego en dicho mes de febrero del año de mil setezientos y cinco lo embié a mis expensas a la villa de Madrid para que se hiziesse pintor de fama, lo vestí a mi costa muy decentemente con su coleto, mangas y calzones de ante que valía trescientos rreales y le puse dinero para el camino; y estuuo en dicha villa de Madrid cerca de quatro años, en el discurso de los quales le socorrí con todo lo necesario; y vino dicho mi sobrino por elmes de marzo y estuuo hasta agosto, que será diez y once años con las prorratas y se casó con dicha Ysabel de Oñate en el mes de agosto de mil setezientos y ocho».  
  • Dejaba a don Juan Antonio de Baroja, cura más antiguo de la catedral, un capote y una chupa de paño negro.
  • Nombraba por albaceas y testamentarios al licenciado don Luis José García de Jalón, Abogado de los Reales Consejos de la Real Chancillería de Valladolid y beneficiado en las parroquiales de Calahorra, a don Juan Antonio de Baroja, don José del Padro, a don Manuel Herrero, capellán, y a su sobrino Francisco de la Fuente y Santa María, nombrando a este último heredero.

… … …

Una prueba más de los numerosos apoyos que don Celedonio de Santa María, presbítero de la catedral, dio a sus sobrinos, la tenemos tambiénen esta referencia: el 30 de noviembre de 1708 acompañaba a su hermana Manuela de Santa María y a su esposo José de la Fuente para concertar el matrimonio entre su sobrino Sebastián de la Fuente y Santa María y Paula Sáenz y Sáenz, hija de Matías Sáez de Calahorra y María Sáenz(AHPL: Pedro García Jalón. Leg. 321. Fols. 302-302 vº).


 

Nº 2

1751, marzo, 2. Calahorra  

RESUMEN DEL TESTAMENTO DE JOSE DE LA FUENTE Y SANTA MARIA.

  AHPL: José Moreno. Leg. 2349. Fols. 19-19 vº.  

  • Manifestaba su voluntad de ser enterrado con el hábito de San Francisco en esta Capilla de la Concepción, dentro de la reja, «donde letienen permittido el enttierro la cofradía de dicha santta ymagen el gremio de sastres» y que el entierro fuera mediano, con las misas cantadas y demás oficios
  • Concluida la novena de su entierro, se daría la cera sobrante como limosna a la imagen de la Concepción.
  • Mandaba que se dijeran por su alma 100 misas rezadas, que asistieran a su entierro las cofradías de las que era miembro y que se aclararan las cuentas de lo que debía y le adeudaban para
  • Por cabezaleros y testamentarios quedaban don Manuel Rodero, presbítero prebendado de la catedral, el cura don Fermín Martínez de Pereda, el presbítero don Manuel de Oliván, don Sebastián Pérez de León, presbítero y capellán de la catedral, y el padre guardián de dicho convento y como herederos don Manuel Rodero y don Manuel de Oliván, siendo testigos José de Leza, Manuel Adán Menor yTomás de Lumbreras, vecinos de

… … …  

Como ayuda a perfilar la personalidad de José de la Fuente, sirvan también las siguientes referencias:  

  • A propósito de las discordias que, como consecuencia de compartir la misma casa, habían surgido entre Francisco de Oñate, natural deQuel, y su yerno José de la Fuente y Santa María el 14 de abril de 1709, gracias a la intervención de varias personas, llegaban a un acuerdo por el que en caso de que Francisco de Oñate se fuera de dicha casa se obligaba a dar a Isabel de Oñate, esposa de José de la Fuente, distintos efectos. José de la Fuente aprovechaba para hacer relación de los efectos que había en ella y que le pertenecían, mientras Francisco de Oñate y su hijo del mismo nombre,estudiante gramático, hacían valer asimismo toda una serie de favores. Testigos a todo lo anterior eran Juan Ochoa, José Martínez Falcón, vecinos de Calahorra, y José Guillén, soltero y estudiante gramático natural de San Adrián (AHPL: Manuel de Amatria. Leg.197. Fols. 65-65 vº).  
  • Como consecuencia de haber contraído matrimonio Isabel de Oñate (hija de Francisco de Oñate e Isabel Pérez, difunta por entonces) con José de la Fuente y Santa María, recibió en dote 600 ducados sobre 5.048 reales y 15 maravedís que le tocaron en las particiones hechas entre ella y sus hermanas de los bienes que quedaron por la muerte de su madre, según averiguación de cuentas ante el escribano José de Garay el 21 de enero de 1708. Comoquiera que aún tenía que recibir 1.552 reales, su padre Francisco de Oñate le daba el 26 de abril de 1709 unas casas en la colación de la catedral y calle del Cabezo valoradas en 000 reales. Para resto de los 552 reales a cumplimiento de los 600 ducados le entregaba también la parte que tenía en una era corral en Quel en «Yasa Ripote», siendo uno de los testigos Juan Ochoa (AHPL: Manuel de Amatria. Leg. Fols. 74-74 vº).
  • Al pretender quedarse Francisco de Oñate con la legítima materna que correspondía a su hija Isabel de Oñate y tener que alimentar ésta y su marido José de la Fuente y Santa María a Francisco de Oñate, estudiante gramático, el 4 de noviembre de 1709 y gracias a la intervención de varias personas, llegaban a un acuerdo económico entre todos ellos suspendiendo de inmediato el pleito que llevaban(AHPL: Manuel de Amatria. Leg. Fols. 211-211 vº).
  • Al haber otorgado poder José de la Fuente y Santa María a su cuñado Juan Serrano, vecino de Quel, con fecha 12 de abril de 1718 para que se ocupara en todo lo referente a la herencia que dejó a su esposa Isabel de Oñate su tío don José Pérez, beneficiado que fue en dicha villa de Quel, el 27 de mayo de ese mismo año ambos cónyuges extendían dicho poder para que Juan Serrano pudiera recibir la parte de la herencia que le corresponda a Isabel de Oñate, debido a que «por sus ocupaziones no pueden asistir a ello personalmente», Otorgando cuantas escrituras sobre el particular fueran precisas (AHPL: Manuel de Amatria. Leg. 201. Fols. 85-85 vº y 106- 106 vº).
  • El 2 de marzo de 1752 José de la Fuente y Santa María y Manuel Adán salían fiadores de Tomás Lumbreras, preso en el calabozo de la ciudad por el pleito que le había puesto la soltera María Josefa Martínez García al haber quedado embarazada de él, motivo por el cual era liberado de inmediato (AHPL: José Moreno. 2349, s/f).
  • El 3 de setiembre de 1758 José de la Fuente y Santa María otorgaba nuevo testamento ante José Juárez.



1
AHPL: Francisco Martínez. Leg. 402. Fols. 30-30 vº.  

2 AHPL: Manuel de Amatria. Leg. 194. Fols. 118-118 vº.

3 Vid. doc. nº 1.

4 AHPL: Manuel de Amatria. Leg. 200. Fols. 156-156 vº.

5 AHPL: Manuel de Amatria. Leg. 200. Fols. 403-403 vº.

6 AHPL: Manuel de Amatria. Leg. 201. Fols. 65-68 vº.

7 RAMÍREZ MARTÍNEZ, J. M., El Retablo Mayor de Nestares. La Rioja del Lunes, 3 de octubre de 1988.  

8 AHPL: Pedro García Jalón. Leg. 330, s/f; AHPL: Isidro Martínez. Leg. 7076. Fols. 25-35 vº.

9 Ambos daban como fiador a José Escudero Londoño, vecino de Torrecilla (AHPL: Francisco Sáenz Díez. Leg. 7286. Fols. 18-21 vº).

10 AHPL: Manuel de Amatria. Leg. 203. Fols. 420-420 vº.

11 GARCÍA GAINZA, Mª C., y Otros, Catálogo Monumental de Navarra. T. II*, Merindad de Estella. Estella, 1980, pp. 326-328.

12 RAMÍREZ MARTÍNEZ, J. M., La Capilla de Nuestra Señora de la Concepción en la Iglesia Franciscana de San Salvador de Calahorra.Kalakorikos nº 3. Calahorra, 1996, pp. 91-110.  

13 RAMÍREZ MARTÍNEZ, J. M., Retablos Mayores de La Rioja. Agoncillo, 1993, pp. 330-332. 

14 AHPL: Tomás Morales. Leg. 2384. Fols. 26-26 vº.

15 Vid. doc. nº 2.