Independientemente de las intervenciones sufridas por esta sacristía durante el siglo XVII con el fin de atajar humedades y darle un aire más luminoso bajo motivaciones barrocas, no conviene olvidar que en esencia se trata de una estructura que fue construida dentro del último cuarto del siglo XVI como apéndice y continuación necesaria de las obras desarrolladas con anterioridad en el templo con el fin de dejar el buque matriz completamente resuelto. Era a comienzos del mes de septiembre de 1581 cuando se solicitaba la oportuna licencia a las autoridades eclesiásticas de la Diócesis para acometer los trabajos en atención a “la nezesidad que la dicha yglesia tiene de vna sacristía para el seruicio y hornato della”, licencia que era concedida el día 2 de ese mismo mes en los palacios episcopales de Logroño. Lo que equivale a decir que para entonces ya se habían producido los habituales contactos con maestros canteros especializados para realizar trazas y condiciones y tener al mismo tiempo una idea más o menos aproximada del coste y calidades del proyecto [1]. Por tanto, lo único que faltaba a partir de ahí era fijar la fecha y lugar del remate para adjudicar las obras al mejor postor tal y como se establecía en las Constituciones Sinodales.

Uno de esos maestros consultados era precisamente Juanes de Juaristi, muy activo por el Valle de Ocón y cuya solvencia profesional era de sobra conocida por todos. Por eso no tendría ninguna dificultad en ganar el remate en unos primeros momentos en un ambiente que le favorecía, si bien luego su colega y rival Miguel de Garaizábal, vecino de Nalda, maniobraría con la suficiente destreza como para adjudicarse definitivamente dicho remate. Así se hacía constar el 14 de noviembre de 1581 por el licenciado Juan Oteo de Angulo, Provisor y Vicario general, cuando, tras analizar las trazas presentadas por ambos y estudiar detenidamente la situación, decidía dar por nulo el remate hecho en Juanes de Juaristi y otorgar su confianza a Miguel de Garaizábal, pese a que “la traça más aventajada” era del primero de ellos:

“(Vistas) las condiçiones y capítulos dados por parte de la dicha iglesia, abad e mayordomos della y el rremate que de la dicha obra fue hecho en Juanes de Joarezti, maestro cantero vezino de la Villa de Ocón, con pérdida de seis ducados de lo que la dicha obra fuere tasada, con los capítulos e condiçiones puestas por parte de la dicha yglesia (… …) e vista la nueva baxa hecha por parte de Miguel de Arriçaval, cantero vezino de la villa de Nalda, debaxo de las dichas condiçiones con pérdida de otros seis ducados de lo que la dicha obra fuese tasada, demás de los seys que se ofreçe a perder del dicho tasó el dicho Juanes de Guaresti, maestro cantero, e conforme a otra nueva traça que de la dicha obra ante su merced exsybió, que por su merced fue vista y exsaminada y lo demás que ver se devía (… …)”.

Ésa era la razón por la que siete días después Miguel de Garaizábal daba por fiadores en Logroño a Diego López de Zárate, vecino de esa ciudad, Martín Díaz, vecino de Moreda (aldea de Laguardia), y Juan de Villasanta, vecino de Nalda, con el aval de Sebastián Pascual, mayordomo de la iglesia de San Salvador de Arrúbal, todos los cuales confirmaban que “la obra de la sacristía de cantería de la dicha villa se avía rrematado para la haçer en my el dicho Myguel de Garayçáual por traça y rremate y liçençia que para ello se dio por el hordinario del dicho Obispado de Calahorra y la Calçada” [2].

El ajuste, pues, se hacía a tasación, comprometiéndose Miguel de Garaizábal a perder doce ducados del total y a dar terminada la fábrica en el plazo de un año. En este sentido sería muy interesante profundizar en la biografía de Miguel de Garaizábal e incidir en los vínculos tan estrechos que mantenía con los Ramírez de Arellano, Señores de Cameros, lo que explica su eficiente movilidad por tan estratégico territorio, su estancia en Yanguas y apariciones esporádicas en Arnedo desarrollando importantes cometidos o sus sólidos contactos con el mundo clasicista y la estética del monasterio de El Escorial a través de figuras tan sólidas como Juan Sáenz de Olate y Francisco de Solano, con los que colaboraría en una empresa tan importante como la construcción de la sacristía de la catedral de Santo Domingo de la Calzada a caballo entre los siglos XVI y XVII [3]. Pero es algo que dejamos para una próxima ocasión, al igual que comentar la lista de objetos y ornamentos que formaban parte de este encantador recinto, entre ellos una cruz procesional de plata (lamentablemente desaparecida) de 194 onzas de peso que el 7 de noviembre de 1673 se obligaba a hacer en Logroño el platero José de Ibarra a semejanza de otra que tenía que entregar para la iglesia parroquial de Desojo (Navarra) [4]…  



Nº 1

  1581, septiembre, 2. Arrúbal  

CONDICIONES PARA HACER LA SACRISTÍA DE LA IGLESIA PARROQUIAL DE ARRÚBAL

AHPL: Jiménez de Vitoria. Leg. 554. Fols. 644-649 vº.    

  1. “Primeramente que la sacristía a de ser de quatro (…) de ancho treçe pies y otros tantos de largo y las cantoneras an de yr de piedra labrada y lo demás de manpostería conforme a la capilla prinçipal de la dicha yglesia donde la dicha sacristía a destar pegante.
  2. Lo segundo que por las enbras de arriba a de llevar vn cruzero en arco con çinco llanas conforme a como está platicado con los maestros canteros.
  3. Lo tercero digo que el hueco, digo el grueso, de la pared a de llevar quatro pies de ancho asta vn estado y de allí arriba tres.
  4. Lo quarto que el altor de la dicha obra a de tener tres estados en alto.
  5. Lo quynto que todos los materiales y manyobra a de poner el maestro cantero syn que la dicha yglesia ny el pueblo aya de poner cosa alguna. Y a de çerrar la dicha sacristía de fusta y teja todo en perfiçión a vista de ofiçiales nonbrados por las partes: la yglesia y el cantero.
  6. Que el maestro cantero que más baja hiçiere en la dicha obra y mejor traza mostrare y más en probecho de la dicha yglesia se le rrematará la dicha obra. Y el día que diere acabada la dicha obra se le dará todo el dinero que alcançare dentro de vn mes después de averla acauado. Y con estas condiçiones se rrematará la dicha obra.
  7. Lo sétimo que dentro de vn año del día del rremate a de dar acabada y en perfiçión la dicha obra a vista de ofiçiales, como dicho es”.

 

La iglesia de Arrúbal en una vieja fotografía.

 


 

[1] Vid. doc. nº 1.

[2] Testigos de este compromiso eran Francisco Pinillos, vecino de Arnedo, Diego de Mendavia y Francisco de Aro Espinosa, vecinos y estantes en Logroño, y Diego de Garaizábal

[3] RAMÍREZ MARTÍNEZ, J. M., La sacristía de la catedral calceatense (I y II). La Rioja del Lunes, 5 de junio y 12 de junio de 1989. RAMÍREZ MARTÍNEZ, J. M., La ciudad de Santo Domingo de la Calzada y sus monumentos. Arnedo, 2006, pp. 195-197.

[4] AHPL: Tomás de Tejada. Leg. 869. Fols. 526-526 vº.