Si bien hace unos años ya publicaba de forma resumida los datos de todo el proceso constructivo de la torre de la iglesia parroquial de San Pablo de San Torcuato (localidad que en otro tiempo se llamaba Villaporquera [1], en esta ocasión me gustaría ampliarlos con otros nuevos con el fin de tener una visión más acertada de la realidad. No porque el alzado de esta torre tenga unas formas o valores artísticos especiales o porque signifique algo importante en el panorama regional, sino por incidir en las biografías de los maestros canteros que la hicieron posible.

Provista de un esbelto fuste de cantería de sección cuadrada que remata en la consiguiente imposta, su campanario viene a ser una simple prolongación más del mismo, con vanos de medio punto abiertos en cada una de sus caras (convenientemente moldurados bajo motivaciones clasicistas como sencillo y eficaz recurso ornamental) y cubierta de teja a cuatro vertientes. No obstante, a pesar de mantener todos los componentes de esta obra un carácter homogéneo, son dos las etapas que habría que diferenciar en su construcción: de un lado el fuste de un solo cuerpo, que sería realizado por Juan de la Hedilla en el tercer cuarto del siglo XVI como parte del proceso de ampliación que afrontaba la iglesia desde comienzos de ese siglo, y de otro el cuerpo de campanas, tan ligado a otras actuaciones complementarias…

Tras diferentes actuaciones puntuales de Gonzalo de Arcillero documentadas allá por 1635, el deterioro que por entonces presentaba ese cuerpo de campanas era tan evidente que en el verano de 1644 Pedro Ezquerra de Rozas, natural de Omoño en Cantabria y “bedor de las obras deste Obispado”, procedía a dar traza y condiciones para su “rreparo y adreço” [2]. Es decir, que se trataba de consolidar todo el fuste de piedras de sillería deshaciendo paralelamente el campanario existente para sustituirlo por otro que en principio se planteaba de ladrillo, siempre más barato, con un vano de medio punto por cada cara “de dos dedos de salida” que estaría protegido en su base por un antepecho de piedra “porque si son de ladrillo los derribarán los muchachos”. A raíz de lo cual, el 21 de agosto de ese mismo año se concedía licencia al licenciado don Diego Bañares Junquera, cura y beneficiado del lugar, para sacar las obras a remate público con intención de adjudicarlas al mejor postor.

Así, fijados los oportunos pasquines en las puertas de la catedral calceatense y asimismo en los palacios episcopales, ese día se daban cita en San Torcuato diferentes maestros de cantería entre los que se encontraba el propio Pedro Ezquerra de Rozas, que se comprometía en unos primeros momentos a hacer las obras por 3.000 reales en presencia de otros dos compañeros de profesión: Diego del Prado y Tomás Ezquerra, con los que previamente se había puesto de acuerdo para que con su apoyo pudiera adjudicarse el remate. Una puja que sería rebajada a 2.800 reales por Domingo de las Cabadas, vecino de Valdecilla en Trasmiera y residente en Casalarreina, en presencia en este caso de Diego del Prado y Diego Lasarte. Pero ni esta cantidad ni otras más que se ofertaron en la sesión tendrían a la larga ningún resultado práctico (Tomás Ezquerra, por ejemplo, la bajaba a 2.700 reales, Andrés de Iglesias a 2.500 y Pedro de Palacios, residente en Ollauri, a 2.400). Y es que, tal y como estaba previsto y después de diferentes acuerdos, los trabajos quedaban adjudicados finalmente en Pedro Ezquerra de Rozas y Diego del Prado por 200 ducados.

Por tanto, ese mismo día 21 de agosto de 1644 Diego del Prado, vecino este último de Castañares de Rioja y oriundo de Meruelo en Cantabria, y Pedro Ezquerra de Rozas se comprometían formalmente ante Juan de Ayuela, escribano de Bañares, y los licenciados don Lucas Ortiz de la Puente y don Martín de Marinda, beneficiados en la iglesia parroquial de Armijana, a realizar las obras por la cantidad y plazos convenidos, para lo cual daban como fiadores a los maestros canteros Gabriel de Iglesias y Tomás de Horrna, vecinos de Omoño, al escultor Andrés de Ichaso y al arquitecto Juan de Santisteban, todos ellos vinculados al foco artístico calceatense. Un compromiso que se sustanciaría luego, concretamente el 3 de septiembre, mediante la correspondiente escritura…

Pero no sólo era cuestión de rehacer el cuerpo de campanas, sino de actuar también en otros puntos del templo para darles coherencia formal. Es decir, aprovechar los salientes en planta que entonces dejaban la portada principal de la iglesia rehundida para configurar un pórtico entre pilastras con un solo arco rebajado y situar sobre él una dependencia con un ventanal encarando al sur muy útil para dedicarlo a conjuratorio… Es así como el templo conseguía finalmente la configuración que tiene en el día de hoy.

 

Nº 1

1644, agosto, 21. Santo Domingo de la Calzada

CONDICIONES DEL CANTERO PEDRO EZQUERRA DE ROZAS PARA FABRICAR LA TORRE DE LA IGLESIA DE SAN TORCUATO.

AHPL: Alonso Martínez de Gamarra. Leg. 2749. Fols. 247-250 vº.    

  1. «Primeramente es condición que el maestro o maestros que hubieren de hacer dicha torre por su quenta an de desacer y quitar el texado que oy tiene dicha torre y poner la texa sobre los texados de la yglessia, de modo que no se eche a perder los texados de la yglessia. Y se entienda que si algún daño rrecibieren dichos texados o alguna obra de la yglesia por demoler la obra biexa aya de ser por quenta del dicho maestro y que lo buelba adereçar por su quenta.
  2. Es condizión que el maestro a de demoler toda la obra biexa del cuerpo de canpanas asta demoler y quitar los canes. Y se entienda que la madera del texado lo a de quitar y baxar abajo y las canpanas y las aya de poner y quitar y ponerlas sobre el caracol para açer la obra. Y el esquilón le aya de baxar a el suelo y ponerle sobre unas maderas en el portal de la yglesia, de modo que se pueda tocar para el seruicio de la yglesia en el ynterin que se açe la obra.
  3. Es condizión que los despoxos de la piedra lo a de derribar el maestro, de modo que quede probecho para la yglesia, que a de ser hirlo apartando como baya cayendo, lo mexor que se pueda. Y se entienda que el maestro se a de aprobechar de la texa y madera para bolber açer el tejado.
  4. Es condiçión que, en demoliéndose y linpiándosse todo lo dicho, se a de plantar la obra como se pareçe en la traza con dos ylladas de tiçones que passen la parez y planta nueba, que an de tener de largo dichos tiçones a tres pies de largo. Y los tiçones de las quatro esquinas a tres pies y medio de largo o más si puede ser. Y tendrán dichas ylladas de tiçones a pie y quarto de alto y bien labrados y esquadrados por la (…). Y an de tener dichas yladas de tiçones medio pie de buelo como se pareçe en la traça, de modo que las dichas yladas an de tener pie y quarto de buelo para que tenga ensanche dicha torre para poder poner las canpanas. Y se entienda que el dicho maestro las a de dar puestas y asentadas las dos canpanas grandes. Se an de poner en las dos ventanas, la una cara el meridiano y la otra al setentrión y el esquilón en la ventana cara del oriente, puestas y asentadas sobre nudillos de madera de rroble. Y que dichos nudillos tengan sus galápagos aorrados en los pilares y ciabados en los nudillos.
  5. Es condiçión que se a de açer todo el cuerpo de canpanas de adrillo bien asentado con buena mezcla de cal y harena mezclado por medias partes, metad de cal y metad de arena, bien batido y sobado. Y se entienda que a de tener cada cama de cal y lecho de adrillo el grueso del mismo adrillo. Y quando se asiente cada ylada se a de hir moxando todo el adrillo asentando con cuenta y rrazón tomando las ligaçones como conbenga assí en el maçico como en la frente.
  6. Es condizión que a de subir el cuerpo de canpanas diez pies y medio de alto de adrillo. Y la cornixa a de ser de piedra. Y tendrá un pie de alto, muy bien labrada, ejecutando la obra muy bien como se pareçe en la traça, de modo que toda la obra asta el sobrelecho de la cornixa a de tener de alto once pies y medio.
  7. Es condizión que el maestro a de açer el texado muy bien echo por su quenta. Y se an de asentar las cubiertass de las quatro limas. Y an de ser cubiertas con canelones. Y anssimismo se an de asentar las texas sobre la cornixa muy bien asentadas con cal. Y se entienda que todos los quatro paños de la torre se an de açer y executar como se pareçe en la traza.
  8. Es condizión que todas las quatro ventanas se an de açer con dos dedos de salida falfiadas como se pareçe en la traza. Y se entienda que se a de plantar en donde enseña las letras y todo bien echo y executado a satisfazión de maestros peritos en el arte.
  9. Es condizión que toda la dicha obra se a de dar echa y acabada en toda perfeçión para el día de Todos Santos o antes si es possible, dándole las pagas como dirá la condizión.
  10. Es condizión que el maestro a de dar fianças legas, llanas y abonadas.
  11. Es condizión que se an de açer en las quatro ventanas sus antepechos de dos pies de alto y de gruesso vn pie. Y se entienda que dichos antepechos an de ser de piedra, porque si son de adrillo los derribarán los muchachos. Y asssí conbiene que sea de piedra.
  12. Es condizión que se a de açer arrimada en el portal de la yglesia vn arco pórtico sobre sus pilastras, que dichas pilastras an de tener de salida: la que se a de açer arrimada a la capilla de la yglessia a de tener de salida tres pies y dos y medio de ancho; y la de cara la torre a de tener dos pies de salida y dos pies y medio de ancho; y el arco a de tener dos pies de ancho y pie y quarto de caueza las douelas, todo bien labrado y escodado; y dicho arco se a de ensutar y se a de hazer sobre él una cornixa de una quarta de alto. Todo se a de executar como se pareçe en la traça. Y se entienda que se a de haçer asimsimo una escalera para subir al quarto que se pretende açer sobre la puerta de la yglesia, todo como se pareçe en la traza.
  13. Es condizión que la cantidad que se a de dar por açer la obra se a de pagar en esta forma. Por quartas partes: la primera quarta parte en hiçiendo la escritura para traer materiales, y la otra quarta parte segunda para començar asentar y la terçera quarta parte para acabar la torre, y la metad de la última quarta parte para açer el arco pórtico, y lo rrestante para en acabándose de açer la obra. Y, dada por buena, es declarazión que el maestro se pueda aprobechar de toda la piedra que está delante de la yglesia.
  14. Es condiçión que el arco pórtico con sus escaleras se a de haçer a la primabera que biene.
  15. Es condiçión que el maestro se pueda aprobechar de todos los despoxos que se demolieren y gastarlos en la obra. Y todos los demás materiales que faltaren para açer la dicha obra los aya de poner el maestro por su quenta.
  16. Es condiçión que se a de pagar por las traças y condiciones lo que mandaren dos maestros nonbrados uno por cada parte. Y lo que declararen lo aya de pagar el mayordomo luego que se declare. Y la cantidad que se pagare a de ser la metad por quenta del maestro en quien se rrematare la obra y la otra metad por quenta de la yglesia.
  17. Es condiçión que, además de las condiçiones de atrás contenidas, se a de açer y losar el portal de la yglesia, rronper e haçer una saetera bentanilla para dar luz al caracol. Y se entienda que anssimismo se a de cubrir la escalera que se a de haçer para el seruiçio del quarto, con declarazión que dicho quarto que se pretende açer no queda por quenta del maestro no más de tan solamente lo que está condiçionado, que es torre, arco, pilastras y lossado, escalera y bentanilla y cubrir dicha escalera. Y lo que en esta condizión diez y siete se añade se entiende que se a de açer y acomodar con la piedra que vbiere en la yglesia.- Diego Bañares Junquera.- Pedro Ezquerra de Roças.
  18. Es condiçión, demás de las 17 antes desta, que se a de açer la escalera del quarto que se pretende açer con quatro gradas más de lo arriua rreferido cara el meridiano al enbarcar en la escalera con su mesa de descanso. Y de la mesa asta el niuel del sobrelecho del arco a de hir de un troço. Y con esto se yncluyen y acauan dichas condiçiones, con declarazión que las quatro gradas que se añaden an de quedar descubiertas. En 21 de agosto de 1644.- Diego Bañares Junquera.- Pedro Ezquerra de Roças.
  19. Otrosí es condizión que la obra de ladrillo de la torre se a de asentar sobre lo macico del cuerpo de la torre. Y se entienda que los canes çesan y an de ser la una ylada lissa y la otra vltima ynposta. Y se entienda que estas yladas an de ser tiçones como está condiçionado, eçepto que no a de llebar buelco más de tan solamente la ynposta. Y lo firmó dicho día. Yo, Andrés Junquera.- Pedro Ezquerra de Roças».


[1] RAMÍREZ MARTÍNEZ, J. M., Torres y conjuratorios. Oyón, 1988.

[2] Vid. doc. nº 1.