Pensamos muchas veces que los ritos, bailes, costumbres, procesiones, votos solemnes o festividades religiosas que en estos momentos forman parte importante de la idiosincrasia de nuestros pueblos se remontan en el tiempo a muchos años atrás. Como si cualquier manifestación folklórica tuviera necesariamente que echar raíces en la Edad Media. No obstante, bastaría con recurrir a los archivos para comprobar que la realidad es bien distinta. Por eso, y como ya he tenido oportunidad de comentar en otras ocasiones, me gustaría reproducir aquí un documento en el que se nos da cuenta con todo detalle de la institucionalización de la festividad de Santa Eulalia de Mérida tras ser convertida el 1 de diciembre de 1737, y a todos los efectos legales, en patrona de la villa de Ollauri.

Eulalia (nombre griego que significa la que habla bien) nació en Augusta Emérita (actual Mérida) allá por el año 292 y falleció en el de 304 tras ser martirizada en el contexto de las persecuciones llevadas a cabo por el emperador Diocleciano. Patrona de las Españas y protectora de los ejércitos cristianos durante la Reconquista antes de que el Apóstol Santiago cobrara el principal protagonismo, sus restos descansan hoy en la catedral de Oviedo, por lo que, con ese sólido bagaje, no resulta nada extraño que los vecinos de Ollauri, siguiendo la estela de otras tantas poblaciones, acordaran tomar a Santa Eulalia de Mérida como intercesora necesaria de sus devociones. Cierto es, en cualquier caso, que el cariño que todos los vecinos de Ollauri manifestaban por la santa venía de antes, prueba de ello es que le habían dedicado una ermita extramuros de la que lamentablemente nada se ha conservado y a la que el pueblo entero solía acudir para implorar todo tipo de favores. Pues bien, como una prueba más del cariño que todos le profesaban, el 1 de diciembre de 1737 se reunían en la sala capitular las autoridades locales presididas por don José de Paternina y Medrano, teniente de alcalde mayor y justicia ordinaria, junto con todo el vecindario en medio de un solemne repique de campanas para tratar del siguiente asunto:

“Por la mucha deuoción que estta villa a tenido y ttiene a Santta Eulalia de Mérida que se venera en su hermita extramuros de ella por los singulares beneficios que por su intercesión han merecido sus vecinos a la diuina clemencia librándolos de muchas emfermedades y peligros y expecialmentte de malas tempesttades y otros contratiempos, por cuios respettos, en obsechio y agradezimiento a la referida santta y para que continúe su proteczión, hauía parezido combeniente a el Ayunttamiento el auocarla y eligirla por pattrona y avogada de estta villa y sus vecinos. Y para poder executar tan santo y honesto fin hauían acordado junttar este Conzexo para ponerlo en su noticia para que resolbiesen y detterminasen lo que les pareciese más comveniente. Y, oída y enttendida esta proposición y comferido y reflexsionado sobre ella, todos los dichos vezinos de vn acuerdo y volunttad nemine discrepante (… …) y que todos o los más vecinos en el día que se celebra en cada vn año han guardado fiestta, desde luego, para que continúe su proteczión, la auocaron y eligieron por su pattrona y avogada desde oy en adelante y la prometen festtexar la víspera y día de su santo por deuoción y voto con vísperas, misa y sermón y demás festexo que parezca a estta dicha villa y las personas que fueren de el gouierno a expensas de los propios de ella sin derogar a la costumbre que los comfrades de San Juan y dicha santa tienen de zelebrarla en su día con vísperas y misa. Porque la referida misa por partticular la han de celebrar antes de la comventual que estta villa y a las vísperas a de asistir dicha comfradía como lo tiene de costumbre y a la misa de estta dicha villa en cuerpo de comunidad si gustare pero separada de el Ayuntamiento y en lugar imferior y que no embaraze al concurso de el pueblo poniendo sus vancas en la forma que oi se hallan.

Y, hauiéndose pasado notticia de estta resolución al Cauildo de beneficiados de esta dicha villa y en su nombre a don Pedro de Angulo Velasco por hallarse ausente su compañero para si combenía en ella, respondió que se comformaua y comformó en la piadosa elección de esta dicha villa y por sí y en nombre de su compañero y demás beneficiados que fueren la azepttaua y que se obligauan y obligó a celebrar la referida misa y vísperas cantadas de dicha santta por ocho reales de vellón que se le han de pagar por estta dicha villa sin lleuar más estipendio. Y dichos señores Justticia y Reximientto, Conzexo y vezinos para que tenga en el futturo toda la validazión y subsisttenzia estta eleczión de pattrona y promessa que lleuan echa acordaron que se comfirme y aprueue por el señor Prouisor y Vicario Xeneral de estte Obispado”.

Por todo ello y para realizar las gestiones oportunas daban poder a Millán Carpintero Ibarra, procurador de la Audiencia Episcopal, obligándose formalmente a guardar y cumplir hasta en los más pequeños detalles con todo lo que llevaban ofrecido [1]…

Con un prolongado repique de campanas de esta misma torre se avalaba en Ollauri la institucionalización de la festividad de Santa Eulalia de Mérida.

 


 

[1] AHPL: Manuel Romo Díaz. Leg. 4023. Fols. 13-14 vº.