Si bien en protocolos notariales no suelen prodigarse en demasía los documentos referidos a libros y librerías, lo cierto es que no son tampoco una rareza, pues basta consultar algunos testamentos, inventarios o almonedas (especialmente de ciertos clérigos) para deducir que las posibilidades de hacer un estudio sobre este tema en el ámbito de La Rioja no resultaría demasiado difícil. Más aún cuando sabemos las fuertes conexiones que Arnao Guillén de Brocart tenía con Logroño, a donde fue llamado por el Cardenal Cisneros para imprimir la Biblia políglota, o la gran actividad que desplegaron más tarde los miembros de la familia Mongastón tanto en Nájera como en Haro. Tampoco sería difícil explicar por qué la mayor parte de los libros que se producían en España eran de temática religiosa y en menor medida de leyes o por qué también se mandaban imprimir en el extranjero, bien en Lyon, Amberes o en ciudades italianas…

La llegada de genoveses para encargarse de la producción de papel y poner en marcha diferentes molinos junto al cauce de los ríos (en lo que a La Rioja concierne y de manera especial en el río Iregua en jurisdicción de Alberite) es de algún modo paralela al asentamiento de unos cuantos extranjeros que, avalados por una gran experiencia, serán los que controlen los circuitos comerciales relacionados con  el mundo del libro actuando indistintamente en ocasiones como inversores, mecenas, impresores y dueños de librerías. Y es que el libro era un artículo de lujo (el papel, por ejemplo, era muy caro) al que sólo las clases acomodadas podían tener acceso, ya que, entre otras cosas, eran los únicos que podían emprender carreras universitarias y hacer del libro un verdadero instrumento de deleite y de trabajo.  

En este sentido conviene recordar que Medina del Campo pasó a convertirse con toda justicia en uno de los focos más activos en la producción y comercialización del libro. No porque los vecinos de la localidad fueran más cultos que los de otras zonas de Castilla, sino porque era un producto más con el que se podía negociar y ganar mucho dinero vendiéndolo a clientes de fuera, como ya algún estudioso se ha encargado de demostrar [1]. En el último tercio del siglo XVI, por ejemplo, uno de los libreros más reputados y ricos de Medina del Campo era Benito Boyer, natural de San Boneto en la Forestania y esposo de Beatriz Delgado del Campo (perteneciente también a una prestigiosa saga de libreros), viajero empedernido por España, Francia, Italia y Países Bajos y muy bien relacionado con solventes empresarios, el mismo que el 17 de junio de 1582 firmaba un contrato de compañía con su sobrino Juan Boyer para introducirle en el oficio.            

La muerte de Juan Boyer el 20 de agosto de 1599 obligaría a su esposa Catalina de León Figueroa a tomar las riendas del negocio, pero en ese intervalo Juan Boyer ya había tenido oportunidad de formar un provechoso concierto de colaboración con Ambrosio Duport bajo criterios de eficacia. Eso explica que ambos se desplazaran con toda diligencia allí donde hiciera falta para contratar la edición de cualquier libro que les propusieran. Y es en este contexto en el que hay que situar la edición del libro escrito por fray Juan López Caparroso, prior por entonces del convento dominico de Santiago de Pamplona, titulado Epitome Sanctorum Patrum per locos communes, qui ad virtutum el vitiorum tractationem, et ad fidei nostra mysteriorum expositionem pertinent, et ad sacras conciones per annum tam de tempore quam de Sanctis.  

Nacido en Borja en 1594, Juan López Caparroso tomaba el hábito de la Orden de predicadores hacia 1540, llegando a ser al poco tiempo un gran teólogo. Su elocuencia y buen hacer serían argumentos suficientes para que ocupara cargos de verdadera responsabilidad: prior del convento de Medina de Río Seco (1579), predicador general del convento de La Coruña (1580), prior del convento de Logroño (1584), prior del convento de Távara (1585), prior del convento de Pamplona (1591)… También está documentada su presencia en Salamanca (1586), Alcalá de Henares (1587) o Medina del Campo (1595), lugares donde se imprimieron algunos de sus libros. En fin, una atractiva personalidad que hizo que Felipe II le propusiera para la sede episcopal de Cotrone (Calabria) en 1595 y tres años después fuera nombrado Obispo de Monopoli en Nápoles, cargo que ejerció hasta su fallecimiento en Valladolid el 18 de enero de 1632.  

El 26 de diciembre de 1591 el provincial Fray Tomás de Guzmán daba licencia en el convento de Santa Cruz de Segovia a fray Juan López, prior del convento de Santiago de Pamplona, “para que pueda conzertarse con qualquier mercader o librero en la ynpresión de cierto libro que a de ynprimir para que pueda obligar sus libros y todo lo que no tubiere ad usun y la misma ympresión, ansí al tal mercader o librero con quien se conzertare como también a qualquier devdo del dicho padre porque saliere a tener algún zenso por el dicho padre prior, pueda ny más ni menos obligar sus libros y lo que tiene ad usun y la misma ympresión, que para esto y lo susodicho le doi la presente lizençia y para que pueda otorgar el dicho padre por todas las escripturas nescesarias sobre esta razón, a las quales y a cada vna dellas ynterpongo my avtoridad y decrepto para que sean firmes y balederas agora e para siempre, ansí en juizio y fuera dél, obligando ansí los libros como todo lo que más tubiere el dicho padre para vsun y la ynpresión del dicho libro al cunplimyento de la dicha escriptura o escripturas que ansí otorgare, en fee de lo qual firmé ésta de my nombre y mando sellar con el sello de my oficio pequeño (… …)”.  

Es decir, que para entonces fray Juan López ya había comenzado a hacer las gestiones necesarias para que la edición de su Epitome Sanctorum Patrum se convirtiera en una pronta realidad a pesar de los elevados costes que suponía una aventura de esas características. Unas gestiones que, lógicamente, requerían mucho tiempo por delante para evitar cualquier sorpresa. Así, en virtud de la preceptiva licencia otorgada por el ministro provincial de la Orden y presentada en el Consejo Real, el 21 de octubre de 1593 fray Juan López, prior por esas fechas del monasterio de Santiago de la Orden de Santo Domingo de Pamplona, daba poder al predicador fray Andrés González presente en esos instantes, “para que por my y en my nombre como yo mismo, rrepresentando my persona e derecho, pueda conçertarse con qualquier ympresores y mercaderes de libros y otras personas zerca la ympresión de vn libro que tengo hecho en dos tomos que se llama Epíthome Sanctorum ad Sacras Contriones y açer sobre ello y otorgar qualesquier escripturas y obligarme a la paga de la cantidad en que se (con)zertaren o componerse sobre la dicha ympresión con la persona e personas que la tomaren y querrán tomar a su cargo y obligar por la orden que acordaren y les paresciere expeçificando y tomando asiento en el concierto en la cantidad de libros o dinero que se me oviere de dar e yo e de auer e obligarme a que prestaré la cantidad que señalare o la daré entrando a la parte que me cupiere en la misma ympresión y obligar mis libros e vienes que yo puedo obligar que tengo o tubiere en my poder en virtud de la dicha licencia que está con los papeles que se a de ympremir en Madrid. Y el mismo poder doy a el dicho my procurador para que pueda vender el previllexio quel Rey Nuestro Señor me a conçedido en my fauor del libro del Rosario de Nuestra Señora para que naide sino yo o con my orden lo pueda ymprimir ny pueda emprimir por tiempo de diez años que correrán dende la data del dicho previllexio por el preszio e prescios, cantidad e cantidades en que se concertaren la paga al contado o a plazos como se combiniere y quisiere el dicho my procurador. Y la tal cantidad o cantidades que sacare e asegurare por venta del dicho previllexio la pueda dar e dé en parte de pago de la parte que me cupiere a my para la dicha ympresión del dicho libro Epíthome, ora sea para el empréstido que vbiere de hacer o para la parte que oviere de poner en él yo e dar carta de pago y lasto y otorgar las demás escripturas y avtos que yo pudiera y deviera otorgar si estuviera presente (… …)”.  

Pero aunque la primera idea era imprimir el libro en Madrid, asesorado por gente muy próxima a él, optaría luego por entrar también en contacto con algunos frailes del convento dominico de Medina del Campo con intención de tantear posibles alternativas, de ahí el poder que daba desde Pamplona el 9 de diciembre de 1593 a fray Alonso de Galdo y a fray Juan de Montes ante el escribano Nicasio de Rocaforte. Es así como ocho días después y gracias a ello estos dos frailes dominicos conseguían llegar a un acuerdo en firme con los mercaderes de libros Juan Boyer y Ambrosio Duport para imprimir el libro escrito por fray Juan López.  

De todo ello daba cuenta el propio fray Juan López con fecha 3 de enero de 1594 mientras estaba de visita en Arnedo, por lo que no tenía ningún inconveniente en aprobar un acuerdo pródigo en todo tipo de detalles “sobre la impresión y distribuizión de vn libro que yo tengo fecho en dos tomos que se llama Epítome Sanctorum ad Sacras Conziones” [2]. Y es que lo que se planteaba de cara a evitar errores o malentendidos era tomar referencias y semejanzas con el tamaño y calidad de otros libros impresos por entonces (obras de Soto), cantidad de papel a utilizar (libro sobre San Marco de Avendaño con una diferencia de 150 pliegos), posibilidad de imprimirlo bien en Medina del Campo, Burgos o Zaragoza, fecha en que tenían que estar terminados los trabajos utilizando dos prensas (Pascua del Espíritu Santo de 1594)…  

Pero lo más interesante de esa escritura es, sin lugar a dudas, el coste económico de esta aventura y los derechos de autor, pues no hay que olvidar que fray Alonso de Galdo y fray Juan de Montes se obligaban a prestar a los impresores “para ayuda al gasto de la dicha ympresión” la nada despreciable cantidad de 1.000 ducados pagaderos en dos plazos iguales con la mediación del banco de Pedro de Villamor, responsabilizándose a su vez estos últimos en devolver esa cantidad dos años después de haberse tasado la obra. Por ello fray Juan López recibiría gratuitamente 30 libros sin que nadie pudiera imprimir el libro hasta pasados dos años de la fecha de impresión. Mientras la primera edición era exclusivamente patrimonio de los impresores, los derechos del resto de las ediciones correspondían íntegramente al autor. Eso sí, siempre y cuando el Tribunal de la Santa Inquisición no pusiera ninguna pega al contenido y se contara con licencia real en firme.

Las cosas, sin embargo, no serían tan sencillas. Ante las dificultades surgidas para concretar algunos detalles y el fallecimiento de Juan Boyer en 1599 la edición del libro quedaría en suspenso hasta que finalmente pudo ver la luz años más tarde, aunque esta vez en ninguna ciudad española…  

Nº 1

1594, enero, 3. Arnedo

JUAN BOYER Y AMBROSIO DUPORT SE OBLIGAN A IMPRIMIR, VENDER Y DISTRIBUIR EL LIBRO ESCRITO POR FRAY JUAN LÓPEZ, PRIOR DEL MONASTERIO DE SANTIAGO DE LA CIUDAD DE PAMPLONA.

AHPL: Diego Jiménez. Leg. 4982. Fols. 1-11 vº.

  • Que los dichos Juan Boyer e Ambrosio Duport an de ser obligados y se obligaron de hacer ynpremir e ymprimirán a su costa de la letra y en el papel que quisieren el dicho libro con que la dicha letra sea como la del libro de las obras de Soto en esta villa de Medina del Campo o en la zibdad de Burgos o en la de ¿Saragoca?, que en qualquiera destas tres tres partes que quisieren los dichos Juan Voyer y Ambrosio Duport an de poder haçer la dicha impresión, la qual prometieron y se obligaron de comencar desde aquí al día de Pasqua d’Espíritu Santo del año primero de mil e quinientos e noventa y quatro en dos prensas y lo continuarán asta que se acabe y esté en toda perfizión la ynpresión del dicho libro conforme al original del que está rrubricado por el Consejo Real, que se les a de entregar a los dichos Juan Boyer e Ambrosio Duport para el mismo efeto dentro de dos meses primeros siguientes donde no an de gozar el tiempo que más se tardare en (… …) en el tiempo de adelante.
  • Que el dicho padre prior a de ser obligado y le obligaron los dichos frai Alonso de Galdo e frai Juan de Montes de prestar e prestará con efeto a los dichos Juan Boyer e Ambrosio Duport para ayuda al gasto de la dicha ympresión mil ducados, quinientos luego y los otros quinientos seis meses después de comenzada la dicha ynpresión constando questá comenzada para que desde entonzes comienzen a correr los dichos seis meses.
  • Que, para que tenga la puntualidad y buena paga que desean ambas partes el socorro de los dichos quinientos ducados que sea an de proveher luego, a de ser y queda obligado a tenerlos puestos y entregados dentro de veinte e seis días primeros siguientes en esta villa en el banco de Pedro de Villamor e compañya o en la zibdad de Burgos en la casa que allí tienen. E si se pusieren en la dicha zibdad de Burgos se a de sacar letra sobre la casa quel mismo vanco tiene en esta villa para que en ella se paguen libremente a los dichos Juan Boyer e Ambrosio Duport a lo más largo a diez días vista. Y, si no lo cunpliere así, el dicho padre prior esté y quede y queda a elezión y boluntad de los dichos Ambrosio Duport e Juan Voyer azetar, cunplir o no este conzierto, que no ynovando lo contenydo en el capítulo primero antes deste el dicho padre prior pagará a los dichos Juan Voyer e Ambrosio Duport los otros quinientos ducados vltimos en fin de los dichos seis meses y (…)mente estos y los otros quinientos ducados primeros se ovieren cobrado e rreszibido por los dichos Juan Boyer e Ambrosio Duport an de ser obligados y se obligaron devolver, rrestituir e pagar los dichos mil ducados al dicho padre prior frai Juan López o a quien su poder oviere dos años después de acabada y tasada la obra del dicho libro y (…) paga e rrestituzión le an de azer en la villa de Medina del Campo puntualmente sin ninguna dilazión donde no an de pagar al dicho padre prior o a la persona que por ellos viniere a cobrar a esta villa quatrocientos marauedís cada dos de los que en ella pasado el dicho plazo (… ….) y por lo que montare y por los dichos mil ducados como por devda líquida puedan ser y sean executados.
  • Que, si en fin de los dichos seis meses el dicho padre prior no vbiere proveido los dichos quinientos ducados vltimos en la forma que se contiene en el capítulo que desto tenían los dichos Juan Boyer e Ambrosio Duport, no an de ser ni quedan obligados a pagar ni se pueda cobrar dellos otros quinientos ducados primeros asta que ayan pasado quatro años después de acabado de ymprimir y tasar el dicho libro.
  • Que la casa y las demás deligencias, travaxo y ocupación que tocare en qualquier manera a la dicha ympresión a de ser y queda a costa, quenta e cargo de los dichos Juan Voyer e Ambrosio Duport.
  • Quel previlejio y facultad quel dicho padre prior frai Juan López tiene de Su Magestad para la ympresión e venta del dicho libro a de ser e queda para los dichos Juan Voyer e Ambrosio Duport, a los quales le vendieron, zedieron e rrenunçiaron los dichos frai Alonso de Galdo y frai Juan de Montes para sola la dicha primera ynpresión en virtud de lo dicho poder yçieron desta sen(…) verdaderos en su oficio y causa propia. Y los dichos Ambrosio Duport e Juan Voyer le ssubrogaron e pusieron en el dicho previlejio para sólo la dicha primera ynpresión y licençia en lugar del dicho padre prior a quien se conçedió con pacto y declarazión que no sse pueda ny dé poder, rrevocar ny contradesçir esta verdad ny (… …) por nynguna por el dicho padre prior ni por otra persona en su nombre por rrazón que los dichos Juan Boyer e Ambrosio Duport an de dar y se obligan de dar al dicho padre prior frai Juan López o a quien su poder oviere y él ordenare treinta de los dichos libros enteros y cumplidos dos meses después questé fecha la dicha tasazión.
  • Quel dicho padre prior ni otra persona por él en su nombre ny con su derecho e causa ni en otra manera no puedan ny an de poder con el dicho previllejio y (… …) ni con otro nynguno ymprimir en estos rreynos de España e nynguna parte dellos el dicho libro asta que ayan pasado dos años después que le tengan ympreso y tasado los dichos Juan Boyer e Ambrosio Duport so pena que si contra lo en este capítulo contenido se hiziere alguna ympresión les a de pagar el dicho padre padre prior y le obligaron los dichos sus procuradores pagará a los dichos Juan Voyer e Ambrosio Duport todos los libros que tuvieren entonzes por vender de racón de la dicha ympresión en dinero de contado medio ducado menos en cada libro de lo que montare la tasa dél.
  • Que si el dicho libro se bedare o suspendiere la venta dél por la Santa Ynquisizión o por el Consexo Real a de ser obligado el dicho padre prior y se obligaron los dichos sus procuradores de sacar de todo esto a paz y a salvo e yndemne a los dichos Juan Boyer e Ambrosio Duport de todo (…) y les dexar y dar provisión y lizençia o el rrecaudo que comvenga para la venta dél todo a costa del dicho padre prior como esto suszeda dentro de tres años después que aya fecho la dicha casa. Y, no lo cumpliendo ansí, si en aquella sazón no ovieren pagado los dichos Juan Boyer e Ambrosio Duport los dichos mil ducados los puedan rretener y no se puedan cobrar dellos asta que esté cumplido lo contenydo en este capítulo y si los ovieren (…) puedan cobrar del dicho padre prior y él queda obligado a le pagar todos los libros que tubieren por vender de la dicha ympresión al presçio que se oviere fecho la dicha casa.
  • Que la dicha ympresión del dicho libro no a de ser en ello lamendella más grande ni creçida en cantidad de pliegos que los que tiene el libro de Avendaño sobre San Marco primero primero y segundo tomo dél salvo en ziento y sinquenta pliegos más o menos que asta esta (…) podrá tener de diferencia.
  • Que los dichos Juan Boyer e Ambrosio Duport an de ser obligados como lo que dan a azer y dar fecha por la orden que dize el primer capítulo desta escriptura la dicha ynpresión donde no lo cumpliendo porque en esto el dicho padre prior viene a ser ynteresado y rreszibe venefizio les pueda apremiar por sí o por ynterposita persona y a costa de los dichos Juan Boyer e Ambrosyo Duport a que agan y el dicho padre prior o quien él quisiere pueda hazer dicha ympresión a costa dellos y les executará por lo que la ympresión montare, lo qual se pueda hir cobrando como se oviere de hir gastando. Y por la misma orden y a costa de los dichos Juan Boyer e Ambrosio Duport se aga la misma tasazión si en esto tuvieren rremysión o neglijençia y se pueda cobrar dellos lo que en otra hera efeto se gastare siendo y a de ser creído en todo lo que se gastare conforme a este capítulo el dicho padre prior por sólo su juramento v de la persona a quien él cometiere sin más provança. Y por lo que montare les pueda executar como por devda líquida y después guardando el tenor desta escriptura por los dichos mil ducados.
  • Lo qual todo que dicho es ambas partes se obligaron y prometieron de guardar e cumplir llanamente con más las costas, daños e yntereses que sobre ello y a esta cavsa se siguieren y rrecrecieren para cuyo efeto obligaron los dichos Juan Voyer e Ambrosio Duport sus personas y bienes muebles e rraízes, derechos e acziones avidos e por auer (… …).
  • Digo que, abiendo echo los dichos Juan Boyer y Ambrosio Duport la primera ympresión para ellos y su aprobechamiento, las demás ynpresiones que se hiçieren y el prebilegio que tengo y todo el derecho y açión dello han de quedar y lo rreserbo para my el dicho fray Juan López para poder haçer a ello lo que quisiere, lo qual declaro y otorgo estando a ello presentes por testigos Pedro López Pelin, natural de Borja, y don Miguel de Aniz y Daoiz, natural de Pamplona, pajes estantes en esta villa, y Diego de Çiria”.


[1] ROJO VEGA, A., El negocio del libro en Medina del Campo. Siglos XVI y XVII. PÉREZ PASTOR, C., La imprenta en Medina del Campo. Madrid, 1895. RESINES LLORENTE, L., Los catecismos de Trento editados en Medina del Campo (1577-1604).

[2] Vid. doc. nº 1.